viernes, enero 20, 2006

Pequeño homenaje

Hoy Viernes 20 de Enero, con mucha pena, mi familia dice adiós a una gran mujer.

Quien a pesar de sufrir mucho en lo personal se destacó enormemente por su calidad humana y su generosidad.

Ella quedó huérfana de padre cuando recién salía del Colegio, pero se echó a su familia al hombro y estudió en la Universidad, apoyando siempre a sus hermanos menores.

Se tituló de Asistente Social, y debo decir que las innumerables personas que hasta el día de su muerte la quisieron y le demostraron su gratitud, dan cuenta de su enorme obra desarrollada por los demás.

Fué mi segunda madre... mía, de mis hermanos y de mis demás primos, pues ella no tuvo hijos, aunque todos sus sobrinos siempre supimos que podíamos cobijarnos a su alero en los momentos de necesidad, cuando nuestros propios padres no podían hacer más.

Quizás toda esa preocupación constante por los demás, en desmedro de si misma, fué lo que hoy nos deja sin ella cuando recién tenía 59 años.
En lo personal, le debo tanto, que este foro no sería suficiente para expresarlo, sólo me queda recordar su afán por vernos siempre bien.
Ojalá pudiera llegar a tener la mitad de la generosidad, abnegación, sacrificio y solidaridad que tu tuviste siempre, si así fuera, creo que podría algún día considerar que fuí un buen hombre.
Gracias tía Zule, por toda tu vida dedicada a nosotros, a tu familia. Gracias por darme valores, por hacerme la persona que soy, por permitirme estudiar y tener herramientas para mi vida...
Gracias por todo...
Me harás mucha falta...

jueves, noviembre 10, 2005

No pregunten, no eran buenos tiempos...

Rocío que escarcha y estremece

Olores que evocan primavera,

Silencio vivaz que prevalece

Ilusión que encandila y desespera,

Tibio aliento que enternece

Al alma del hombre que te espera...


Jueves 01 de Julio de 2004

miércoles, noviembre 09, 2005

O estás en el negocio, o no lo estás...

Maldición... porqué no puedo tener el corazón más frio y saber pedir lo que corresponde?, porqué demonios en el momento menos indicado me asalta el corazón de abuelita?.
Hace un tiempo que estoy viendo unas causas que me dejó un amigo, para que yo las llevara en su ausencia, la cosa es que en una de ellas (curiosamente a la que dedico más tiempo), la clienta no para de joder (sobretodo su hija, la que ha llegado a enviarle mails a mi amigo, desprestigiándome). Lo peor es que en su caso, he hecho todo lo que se debe hacer y no pasa nada (porque el deudor no quiere pagar y ante eso sólo queda mandarle unos matones a quebrarle las piernas, lo cual escapa a mi rubro).
El problema, es que nunca hablé de honorarios con esta señora, porque en un principio me dió lata cobrarle, pues no era mucho lo que debía hacerse. Sin embargo, ahora ando "a patadas con las águilas" (como decía mi abuelo), sin un peso partido por la mitad.
Hoy hablé con la señora para informarle del estado de su caso, y justo cuando le iba a mencionar lo del dinero necesario para los gastos, me dijo que andaba tan mal, que había tenido que irse donde su mamá, que cuando obtuvieramos algo, me iba a pagar las "molestias", etc, etc...
En ese preciso momento el "corazón de abuelita" se apoderó de mi, y le dije que no se preocupara, que de ahí veíamos lo demás, y me despedí de ella.
Bueno, creo que a pesar de mi nick, voy a tener que empezar a ver más peliculas de esas estilo: "Haz que parezca accidente", o "No es personal, sólo negocios"...

miércoles, octubre 19, 2005

Breve explicación...

Hoy me gustaría explicar un poco el significado de "La segunda opinión".
Para los que me conocen, será fácil saberlo, pues así como la "mala voluntad" es uno de los rasgos propios de mi buen amigo A. Harlan, la segunda opinión es uno de los que me definen a mi.
La eterna y no pocas veces maldita segunda opinión, nació junto conmigo. Es la que me llevó cuando era niño a elegir ser arbolito y no príncipe (como en el comercial); la que me indicó cuando estaba enfrente de ella (la chica que me gustaba), "no le pidas el teléfono, que es muy pronto y se va a espantar", o "no la saques a bailar todavía que te va a decir que no, porque no hay nadie bailando".
Cuantas veces, aburrí a mis grandes amigos (a quienes agradezco su paciencia por nunca decírmelo), con la historia de lo que iba a hacer en tal o cual caso, y al momento de los quiubos, hacía lo contrario (lo que me dictaba mi segunda opinión).
La segunda opinión es como mi conciencia, la que me impide ser más visceral, mas instintivo, la que me hace decir "chao, nos vemos, lo pasé super bien" en vez de tomarla de la cintura y besarla.
La segunda opinión, según lo que diría Freud, es la que inhibe al Yo interno, al verdadero Yo y me hace ser (a disgusto mío), más prudente, más reflexivo... a veces demasiado.
Y, aunque también, me ha hecho más comprensivo y tolerante, creo que va siendo tiempo de acallar un poco a la vocecilla esa (Por favor no crean que esto es un rasgo esquizofrénico).

PD: No le cuenten a Sigmund, lo que han leído hoy...

sábado, octubre 15, 2005

El día en que la espada venció a la pluma (La peor de las derrotas 2.0.1)

Nunca había participado en ella, algunas veces no estaba en la U el día indicado, otras, simplemente me arranqué. La cosa es que ese día, los pinponistas, reunidos comentando las últimas elecciones o simplemente el clásico del Domingo, empezaron a observar como se realizaban los preparativos para lo que vendría.
Como buena mafia que éramos, la reducida familia del pin pon, salió en pleno a ver lo que sucedía, estaban los de siempre: El Flaco Nano, Dieguex, los dos pelaos, Snake, Carvacho y yo nos ubicamos en el Puente mirando cómo un reducido número de combatientes se alistaban, entre risas (pobres ingenuos), a recibir al enemigo.
A partir de ese momento, un increíble cambio se apoderó de mi personalidad, y me transformó en el tantas veces funesto y temido "hombre masa". Claro, de que otra manera explicar el hecho de que sin quererlo, terminé junto a mis compañeros en la primera línea de defensa, y dándo órdenes a los más bisoños.
Cuando los innombrables aparecieron frente a nosotros, nos ubicamos sabiamente detrás de nuestra línea de escudos (de cholguán), y nos aprontamos a la batalla.
Todo sucedió tan rápido que pareció un segundo, volaron las municiones, rechazamos los embates del enemigo, hasta que debido a nuestra inferioridad numérica y, sobretodo, a la maldita bomba lacrimógena que los villanos lanzaron tras nuestras tropas, empezó la desbandada.
Así fué como quedé sólo, empujando el escudo de un ingeniero, para que no avanzara. En ese momento me percaté de mi abandono entre las filas enemigas, y por un azar de los hados, sólo yo me di cuenta de aquello. Los ingenieros a mi alrededor parecían no verme, por lo que aproveché el momento para correr (entre una multitud de enemigos) hacía la protección de la Escuela, a ver si había algo que hacer, (a esas alturas, los ingenieros ya habían tomado por asalto el Puente).
Mientras corría observaba como unos cuantos héroes aún defendían la entrada principal a "Tierra Santa", arriesgando su pellejo en el intento, yo recogí un casco que encontré tirado en el piso y me dirigí a la puerta lateral de nuestra Escuela, en ella había un pequeño piquete de valientes que arrojaban lo que podían a las filas enemigas, sin lograr hacer mella en el avance ingenieril. Tuve que gritarles que era uno de ellos para que no me reventaran a tomatazos. Gaona, el oficial al mando me reconoció y ordenó el cese al fuego. Cuando me uní al grupo, ya una horda se descolgaba de la columna principal, para hacernos puré. En ese momento, ordenamos a los compañeros que entraran, y Gaona y yo entramos al final, cerrando la puerta por dentro.
En esos instantes, enloquecido por el fragor de la contienda, sólo pensaba en ayudar a los bravos defensores de la Puerta Principal, quería sangre, quería reventar cabezas, quería... bueno, como les decía "el hombre masa".
Atravesé el patio de la Escuela hacia el Hall, cuando empezé a escuchar estallidos sordos, llegué a creer que en su odio irracional, los malditos habían traído artillería pesada, pero cuando llegué a la Puerta, pude ver que eran los vidrios de la querida "Alma Mater" que caían hechos pedazos sobre las cabezas de los defensores, eso terminó de enloquecer mi afiebrada cabeza y en un arranque de ira, tomé un palo que habían arrojado al interior y lo metí a través de las rejas que me separaban de mis enemigos mortales, quería vengar la muerte de mis camaradas y lavar la afrenta contra nuestro Decano, si sólo se acercaba uno lo pagaría caro...
En eso estaba, cuando uno de los vidrios rotos que pendía sobre mi, saltó hecho trizas y me hirió la mano. No se si fué la herida (que no noté hasta un rato después), o el desgaste de la Adrenalina, pero no habiendo más que hacer, me retiré hacia el patio donde arrojé el casco con furia al suelo y me senté a descansar de la batalla y rumiar la pena de la derrota, de la humillante derrota.
La Caro, mi eterno amor de la facultad, salía en ese momento de clases, (siempre tan perna ella) y al verme sentado exclamó con pavor, señalándome el charco de sangre que había en el suelo, bajo mi mano herida, entonces me ordenó maternal, pero autoritariamente que me fuera a lavar, para luego empezar a reprocharme por mi inmadurez... Que se creía?...
Cómo podía tratar así, a uno de los héroes de la última guerra del puente?